Participé como artista en la pasada Fira de Tárrega con mi compañía. El segundo día llegamos al vestuario de los artistas y entramos sin enseñar nuestra acreditación ante dos empleados de la empresa de seguridad que estaban en actitud claramente ebria y festival. Dos regidores de la Fira corroboraron la actitud poco profesional del equipo de seguridad. Luego, me di cuenta de que me habían "hurtado" la cámara de vídeo y la de fotos, valoradas en 1.200 euros.
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Lavanguardia.es10/09/2007