Con más de 70 producciones teatrales en Londres, París o Nueva York, Peter Brook es ya un clásico de la escena contemporánea. La versatilidad de sus proyectos tiene un eje vertebrador: el abandono de lo accesorio para comunicar lo esencial. En The Grand Inquisitor, basado en el más célebre capítulo de Los hermanos Karamazov, Brook retrata el inquietante encuentro entre un inquisidor de la España del siglo XVI y Jesucristo, reaparecido y silente. Una disquisición sobre la relación entre poder y súbditos plasmada con austera desnudez
Días 7 y 8 de noviembre a las 20.30 horas.



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