México (Notimex).-
Entre los siglos XVI y XVIII, la Iglesia Católica estuvo en contra de las artes escénicas, pero sobre todo del ballet, porque en éste cada vez se mostraban más partes del cuerpo humano, lo que provocaba un gran escándalo y pudor entre los religiosos, aseguró hoy aquí la maestra Clarisa Falcón.
Durante la conferencia "El Desarrollo Histórico del Ballet", dentro del ciclo Los Clásicos del Ballet, la especialista dijo que fueron los descubrimientos del cuerpo humano en ese periodo, pero principalmente a principios del siglo XVI, los que originaban que la iglesia censurara los bailes.
"Las danzas populares en ese tiempo pasaron a la corte y después a profesionalizarse, fue una época de transición y de creación de las bases, lo que ahora es el ballet", indicó.
Recordó que las mujeres tenían prohibido bailar, hecho por el cual eran algunos hombres quienes se vestían de travestis para ejecutar piezas femeninas, "de ahí que para la mujer era muy §arriesgado dedicarse a un arte, como el ballet".
De acuerdo con Falcón, existía un pudor de no mostrar el cuerpo, pero "finalmente el atletismo que poco a poco fue surgiendo y las necesidades del hombre de moverse y desplazarse cada vez más, fueron desechando estas cuestiones del cuerpo".
Explicó que desde el comienzo, la humanidad ha danzado. Si bien no como arte o espectáculo, el hecho es que el hombre se ha expresado siempre con movimientos.
"La música y la literatura se propagan en el tiempo y más allá que la vida del artista, la pintura y la escultura en el espacio, el ballet encierra las dos modalidades y cesa cuando el artista no las ejecuta; es por ello el arte más complejo", expuso.
Mencionó que fue en París, en 1661, cuando Luis XIV funda la Academia Nacional de Danza y se fijan las famosas cinco posiciones, así como la mayor parte de la técnica que actualmente se emplea, y de allí que aún hoy en todo el mundo el nombre de los pasos, ejercicios y posiciones del ballet sea en francés.
Durante hora y media en la que se presentaron imágenes audiovisuales de destacados bailarines del periodo mencionado, la especialista dijo que durante el siglo XVIII, los bailarines se veían entorpecidos por los disfraces, las pelucas o los amplios tocados, y el calzado de tacón.
Las mujeres, dijo Falcón, llevaban miriñaques colgados para dar amplitud y volumen, mientras que los hombres, llevaban a menudo el tonnelet, un pantalón bombacho hasta la rodilla.
Reveló que fue la bailarina francesa Marie Anne Camargo (1710-1770), quien acortó las faldas y adoptó el uso de zapatillas sin tacón, para exhibir sus brillantes pasos y saltos.
"Su rival, María Sallé, también rompió con la costumbre cuando desechó el corsé y se puso ropas griegas para bailar su propio ballet, Pigmalión (1734)", destacó.
Dio a conocer que La ópera de París, durante la segunda mitad del siglo XVIII, perfeccionó las técnicas académicas de danza.
"Ahí, fueron eliminadas las palabras por el coreógrafo inglés John Weaver (1673-1760) que intentó transmitir el sentido dramático por medio de la danza y el gesto", indicó.
Subrayó que el francés Jean Georges Noverre (1727-1810) considerado el más famoso defensor del ballet de acción, escribió cartas sobre la danza y los ballets en los que aconsejaba utilizar los movimientos naturales, sensibles y realistas.
"Noverre enfatizaba que todos los elementos de un ballet debían funcionar armónicamente para expresar su argumento.
Estas cartas ejercieron una importante influencia en muchos coreógrafos coetáneos a su vida", cito.
Algunos de los ballets que se desarrollaron durante 1580 y 1748 y que se dieron a conocer en esta charla son: El ballet cómico de la reina, el ballet de los montañeses, el ballet del castillo de Bicetre, el ballet de Casandra, el ballet del casamiento de la fuerza y el ballet de la princesa Elida.
Escribe un comentario
Los comentarios están cerrados