CARMEN CALVO MINISTRA DE CULTURA
«El ambiente de Laboral genera modernidad y la modernidad tiene muchos canales para generar riqueza» «Hay que descartar la idea de que la cultura puede ser gratis en las nuevas tecnologías, salvo que los autores quieran»

El jueves aprobó el proyecto de ley de la lectura y entregó en su Córdoba los premios de la Música; el viernes visitó las obras del Archivo Histórico de Asturias, en Oviedo, e inauguró Laboral Centro de Arte en Gijón, y ayer presentó en Madrid el final de las obras del Museo del Prado. Pese a tanto trajín, Carmen Calvo sí sabe lo que cuesta un CD. Y hasta le parece caro, aunque no piensa igual del canon que pronto gravará soportes y aparatos digitales. Piensa, incluso, que el precio de la cultura en España es bastante asequible.

-Gijón estrena Centro de Arte, ¿qué tiene de particular Laboral?

-Que no hay nada igual en España. Nada. Es un acierto extraordinario para que nuestro país tenga un centro verdaderamente puntero en experimentación con la tecnología, la industria y el arte. Es un acierto absoluto porque va a tener una dimensión internacional muy interesante.

-¿Debemos esperar un 'efecto Guggenheim'?

-No, será un efecto distinto. El Guggenheim es un edificio con firma, de Frank Gerhy, que es lo que denominamos en términos clásicos museo y fondo estable. Yo creo que Laboral es un laboratorio de experimentación, que es algo muy importante para el modelo de creación actual, donde muchas obras son efímeras, otras interactivas... Ese tipo de arte es el que va a venir y por eso digo que es un acierto, porque cubre un espacio vacío en España y que a nivel internacional raramente encontramos. La medida de lo que es Laboral la irá dando el tiempo, pero pienso que le va a dar a Asturias un trasiego de gente muy cosmopolita. Guggenheim es mucha gente, muchas visitas, y esto es trasiego de artistas modernizadores, del gusto del espacio asturiano.

-¿Pero será un motor de desarrollo?

-Laboral ayudará muchísimo a poner a Asturias en el mapa para muchas cosas. Este tipo de ambientes genera modernidad y la modernidad tiene muchos canales para generar riqueza.

-Laboral es una fundación con capital público, pero también con dinero privado. ¿Es ese el modelo ideal? ¿España necesita mecenas?

-Sí. Y no sólo más mecenazgo en términos cuantitativos, es decir empresarios que pongan dinero para que el arte esté en la vida, sino también empresariado cultural, gente que decida desde la iniciativa privada que su actividad económica es la cultura. Es decir, que la cultura no esté siempre colgada de la percha del dinero público y residualmente de una poquita de ayuda de los privados, sino que haya mucha gente en este país que piense que es un negocio hacer cine, una galería, una productora, editar libros... Hacen falta más empresarios de la cultura, más industrias culturales y más recursos de iniciativa privada en el ámbito cultural.

-Pero precisamente esa es una asignatura pendiente en España, tanto en el ámbito cultural como en el de la investigación. ¿Cuál es la solución?

-Bueno, de momento creo que la sociedad española en términos generales no carece ni de cultura ni de ciencia, otra cosa distinta es que los niveles que nos gustarían fueran mejores. En la inauguración de Laboral comentaba con Rosina Gómez-Baeza cómo es posible que un país como el nuestro en treinta años haya salido directamente de la dictadura y de la miseria y tenga ahora un centro como éste. No podemos hacer un discurso siempre autocrítico que nos impida saber que lo de los últimos treinta años de España es espectacular.

-Si, ¿pero qué deben hacer las empresas ahora?

-Hace falta que las empresas dediquen una parte importante de su inversión a investigación y desarrollo. Pero, dicho esto, no debemos despreciar el esfuerzo que los españoles han hecho con su dinero para que este país esté en un modelo desarrollado. Si España sigue a esta velocidad de crucero de desarrollo económico y de su modelo político y de libertades, es espectacular, es un ejemplo increíble en el panorama del siglo XX. Piense qué país del mundo ha sido capaz de eso.

-Decía que hacen falta empresas que 'quieran' invertir en cultura. ¿Eso no es contradictorio con una ley del cine que 'obliga' a las televisiones a invertir, que impone cuotas a los empresarios de las salas de cine?

-Al contrario. La ley del cine lleva aparejadas unas bonificaciones fiscales para que cualquiera invierta en cine como en otra cosa, y el modelo en el que estamos trabajando para mejorar el cine de nuestro país es muy parecido a cualquier modelo europeo. Es más, el cine francés está mucho más protegido que el nuestro, con medidas muchísimo más intervencionista. El alemán, por supuesto; el italiano, por supuesto; el inglés, un poco menos, porque ellos juegan con una baza muy importante, que no tienen que doblan ni subtitular...

-Por cierto, ¿es necesario doblar?

-Culturalmente hablando lo que hay que hacer es subtitular no doblar, porque te permite aprender una lengua, escuchar las voces originales y respetar una parte importante de la película.

-Pese a lo que dice, sabe que los empresarios de las salas y las televisiones están en contra. ¿Será ésta su ley del alcohol particular?

-No, simplemente hay que buscar el equilibrio, que consiste en que todos avancen algo y ninguno de los sectores implicados todo lo que quería. Que todos ganen algo y todos cedan algo, pero en cualquier caso el miércoles pasado mantuvimos la última reunión y lo que a nosotros nos dicen, salvo la posición de Uteca (agrupa a las televisiones privadas), es que todos quieren una regulación, quieren que tomemos decisiones que le permitan mejorar el panorama que hay.

-Zapatero no sabe lo que vale un café, pero ¿sabe usted cuánto cuesta un CD?

-Claro, y me parecen caros. Pero también es verdad que como la vida de los bienes culturales es tan rápida, un CD que te cuesta 16 o 18 euros lo puedes encontrar rebajado a seis. Esa rapidez nos permite que un bien se rebaje muy rápido y eso mismo ocurre con los libros. Es la ventaja que tienen los bienes de la cultura, que siempre defenderé que no pueden ser gratis porque los creadores tienen que vivir de ellos, pero que tampoco pueden ser caros, porque nadie se puede quedar descolgado de algo que es tan importante para el desarrollo. Hay que encontrar un punto intermedio entre quienes crean y producen la cultura para que el ciudadano medio pueda acceder a ella.

Gasto en alza

-En resumen, ¿la cultura es cara o no?

-No. El precio de la cultura en nuestro país, en términos generales, es bastante más barato que en Europa. Es más barata una entrada de ópera que en Francia o Alemania.

-También ganamos menos.

-Hablo comparativamente. En ese sentido la evolución del gasto que los ciudadanos invierten para su vida cultural per cápita y por familia ha crecido un 12% en los últimos ocho años. Los españoles, en cuanto va creciendo su nivel de renta, derivan más recursos a su consumo cultural. Y hay más, las bibliotecas son gratis, los museos son baratísimos...

-Pero internet es más barato todavía. ¿Sabría decirme cuánto me va a costar un mp3 cuando se aplique el nuevo canon digital?

-Mire, en los países que primero pusieron el canon, entre los que están Finlandia y Alemania, se ha desarrollado muy bien el consumo cultural y las tecnologías, es decir, no es un obstáculo. El canon no es para paliar la piratería -que le quede claro a todo el mundo, la piratería es un delito-, no es para que la industria tenga ingresos a cambio.

-Supongo que sabe que es una medida impopular que no se entiende de la forma en la que usted dice.

-Pero es así. El canon es un decisión europea que otros países tienen ya en marcha y que representa gravar no al consumidor, porque no es para los usuarios sino para los productores, un porcentaje sobre un soporte físico, un CD por ejemplo, porque lo que contiene es cultura y a eso es dificilísimo ponerle precio. El canon lo que hace es proteger y gravar al productor que produce un soporte que no es una lechuga, que no es un zapato, que es una cosa física en la que va la cultura. Lo que sí hemos decidido ya y para que la gente no tenga confusiones es no gravar el ADSL, porque además con las normas españolas hacerlo sería ilegal, y no gravar el disco duro. Como todo el mundo se puede imaginar lo que al Ministerio de Cultura le interesa es el menor coste posible, que el canon no implique ningún tipo de impedimento para que los ciudadanos tengan acceso a la cultura a través de los nuevos soportes. Pero creo que hay que descartar la idea de que la cultura puede ser gratis en las nuevas tecnologías, a menos que los autores o los productores quieran.

-Internet, ¿está produciendo a la cultura más beneficios que daños?

-No lo sé. Eso vamos a tener que dejar pasar el tiempo para verlo. Internet ha supuesto la gran comunicación, la bajada de fronteras definitivas, pero al mismo tiempo hay un tipo de delincuencia que es muy difícil de atajar.

-La música y el cine están muy presentes, pero también la literatura. ¿Cómo vive el libro en la red?

-El libro electrónico y el artesanal están conviviendo y, de hecho, muchos autores simultanean un formato y otro. Al libro artesanal le quedan muchísimos años de vida. El lector lee, lo que tenemos que hacer es crear más lectores que lean donde quieran leer.

-Cuando usted llegó al ministerio quería rebajar el precio de los libros, no fue posible, pero sí acaba de pasar al Congreso el proyecto de Ley de la Lectura que marca precios fijos.

-Sí y todos los grupos políticos hemos conseguido ponernos de acuerdo para ayudar a la edición, a los libreros, a las bibliotecas y, sobre todo, a los usuarios y consumidores de libros. En relación al libro hemos avanzado bastante, porque en realidad cuando yo llegué a Bruselas, éramos sólo dos ministros los que queríamos rebajar el IVA y en este momento somos 21, el escollo grande lo tenemos con Alemania. Seguramente si Alemania no decide ayudar para que el IVA se rebaje para libros, periódicos y música en todos los países, quizá sí permita que cada nación rebaje el suyo y reponga lo que deje de ingresar.

El Comercio Digital